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Nací
en Sicuani, poblado localizado a 3 horas de Cuzco, un 15
de Diciembre de 1954. Mis padres eran comerciantes de
ganadería, por lo que desde muy pequeña trabajé con
ellos apoyándolos en las labores de la casa. Mi madre
murió al cumplir yo 9 años, lo que significó que me
alejara de mi padre y hermanos pues unos familiares me
trajeron a Lima, viviendo en el distrito de San Martín
de Porres ayudando en la crianza de mis primos menores y
en el trabajo de la casa. Sólo pude terminar mis
estudios primarios.
A los 17
años retorné al Cuzco, donde me casé. Junto con mi
esposo iniciamos un negocio de venta de abarrotes.
Buscando mejorar después de unos años decidimos viajar
a Lima para reiniciar algún negocio que nos permitiera
mantener a nuestros pequeños hijos. Mis familiares en
Lima nos ayudaron, pues una de mis hermanas me permitió
vivir en su casa ubicada en Villa el Salvador. Mi esposo
realizaba viajes al Cuzco pues al no encontrar trabajo
seguro, prefirió ayudar a su padre en el negocio de
transporte.
Siempre
quise tener un terreno propio, lo que pude realizar al
cabo de años de esfuerzo. Con esteras construí mi casa
y poco a poco levantamos algunas paredes. Para
procurarme otros ingresos viajaba a Huancayo, para
comprar chompas y venderlas en ferias y mercados en los
que ya contaba con algunos clientes.
Por informes
de algunas vecinas, decidí acercarme al Comedor Popular
“Micaela Bastidas”, ubicado en mi zona y que al
participar en el Proyecto “Mujer” desarrollado por
CARE Perú, me dio la oportunidad de acceder a créditos
de su Fondo Rotatorio. Mis primeros préstamos fueron de
S/. 100, lo que me permitió incrementar mi capital de
trabajo. Gracias al apoyo de la presidenta del Fondo
Rotatorio y el buen cumplimiento en mis pagos logré
obtener hasta S/. 500, los que invertí en la
confección de banderas.
En 1990
decidí acercarme a las oficinas de CARE Perú,
obteniendo un crédito individual de S/. 2,500 del
proyecto “Microempresas”, los que invertí en la
fabricación de sombrillas, vendiéndolas en el Puente
Atocongo de la Panamericana Sur. Los buenos resultados
obtenidos me permitieron cancelar en tres meses el
préstamo.Me dí cuenta que no había mucha competencia
y decidí iniciarme como vendedora ambulante en la Av.
Grau vendiendo principalmente sombrillas, toldos, sillas
y bancos.
No descuidé
en ningún momento la educación de mis hijos además de
ir mejorando y ampliando la construcción de mi casa.
Tuve varios préstamos y cada uno de ellos me permitió
avanzar hasta culminar en el techado de la segunda
planta.
La política
de reubicación de ambulantes de la Municipalidad de
Lima, me obligó a pensar en adquirir un local cercano
al lugar donde desarrollaba mis ventas. Con uno de los
préstamos adquirí un local de 84 m2, por un valor de
$5000.
A la fecha
he incrementado mis ventas, mis clientes vienen
principalmente de provincias y gracias a que les ofrezco
precios adecuados, me son fieles. La variedad de mis
productos se ha incrementado.
Por razones
de la competencia, la producción de mi taller es
limitada. Sin embargo mis ventas son mayores ya que me
he contactado con otros talleres de metal mecánica en
zonas como Independencia, Villa El Salvador, Comas,
etc., que me ofrecen sus productos a precios razonables,
y a los que les proporciono la materia prima básica
para la producción. Los proveedores atienden mi pedido
y cuando cumplen con entregármelos, el costo de los
materiales es descontado.
Mi hija
mayor terminó estudios de Contabilidad en la
Universidad Villarreal y nos apoya en la administración
de nuestro negocio.
Hace dos
años soy cliente de EDYFICAR,
soy puntual en mis pagos,
pues soy consciente de que mi voluntad de trabajo no
sería nada si no contara con dinero con el cual lograr
lo que me propongo. Pienso en el transcurso de los
siguientes meses iniica iniciar la construcción de mi
local de ventas en la zona cercana a la Av. Grau,
además de abrir una tienda en la Av. Pastor Sevilla de
Villa El Salvador.
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